Tras un nuevo suceso

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Raras veces existe la posibilidad de reseñar en términos positivos una información tan definitivamente vinculada con tópicos como la violencia. Pero eso es lo que debería representar, paradójicamente, el anuncio del nuevo programa de Televen, Rostros del crimen, que liderará el periodista y productor Luis Olavarrieta (Detrás de las cámaras), en compañía de un ensamble de veteranos comunicadores sociales: María Isoliett Iglesias y Deivis Ramírez -profesionales curtidos en la fuente de sucesos- y Néstor Luis Llabanero -experto en entretenimiento, quien incursiona en el proyecto para completar el trío que conformará una sólida unidad de investigación periodística.

Aclárese desde un comienzo, si bien el nombre del espacio apuntaría a una producción con tintes sensacionalistas, la orientación deRostros del crimen se inclinaría, realmente, hacia el formato del reportaje profundo de sucesos, trasladado a los códigos de la televisión. Así las cosas, su objetivo será abordar y recrear un hecho -o tema- desde las diversas partes involucradas -autoridades, especialistas, víctimas, familiares y hasta victimarios- con el fin de propiciar la reflexión acerca de lo que le está ocurriendo a una sociedad, esta sociedad, en términos de violencia. La intención última, explica el equipo al frente del programa, sería educar al espectador e incentivar la prevención del delito.

“Desde un inicio lo entendí así: no quiero exponer ni sangre ni cadáveres. Quiero conectarme con la historia que contaremos desde una perspectiva muy humana: cómo se vivió un suceso, cómo sobrepasó a una familia, a una persona, cómo se enfrentan hoy esas ausencias. Comenzar explorando desde allí”, aclara Olavarrieta, quien manifiesta que, aun cuando su intención es proponer un espacio respetuoso –tanto con los implicados como con la audiencia-, sabe que está transitando, en esta oportunidad, por territorios fangosos.

“Al principio, ciertamente, tuve muchas dudas acerca de si quería asumir un programa de este estilo, incluso hasta por un asunto de energía. El venezolano vive hoy sumido en una cotidianidad muy violenta y me preguntaba para qué insistir, para qué arrastrarlo una vez más al tema. Personalmente, también es muy agotador. Ayer, por ejemplo, salí exhausto anímicamente y conmovido, porque escuchar decir a unas madres que no encuentran justicia y tratar de darles ánimo es arduo. Pero a mí me gusta arriesgarme. Me lo decía hace unos días (el actor) Javier Vidal: ‘Es una fuente complicada porque son historias donde el dolor es protagonista, entonces cómo conectas con ese dolor y le haces entender a las familias o a los entrevistados que no estás jugando con sus sentimientos y que buscas, en realidad, brindarle una guía al televidente’. Eso es lo más difícil”.

Una dificultad, entre tantas, que lo obligó a prepararse por un período de nueve meses, incluso, estudiando en Estados Unidos cursos que iban desde Fotografía ajustada al formato policial hasta Cómo analizar el perfil de un criminal.

“Cuando tomé el proyecto, fui muy claro: ‘no voy a jugar a ser periodista de sucesos porque no me interesa’. Soy productor de televisión y mi gran meta es seguir produciendo programas. Pero ese es un rol que debe estar abierto a un espectro muy amplio para entender los tópicos que se están tratando en un determinado momento. Me preparé muchísimo, entonces. Se lo dije ayer a un especialista que colaboró conmigo: ‘no pretendo quedarme en una fuente que no me compete, pero tengo que conocer los códigos, las lecturas, la manera como ustedes establecen o cierran un caso”, añade el creador de Rostros del crimen, quien, de hecho, conducirá buena parte de las entrevistas, aun cuando su imagen no necesariamente aparezca ante las cámaras.

“Es un esfuerzo humilde, pero la intención es llevar un producto de calidad a una Venezuela muy dolida. Extender un mensaje: sí podemos salir de esto, pero tenemos que cuidarnos primero.Rostros… sería una orientación para que la gente entienda cómo evitar, cómo reaccionar, como manejar este asunto de la violencia. Aquí el estado ha implementado, en 13 años, 26 planes de seguridad fallidos. Hablaremos con expertos, con psicólogos, con sociólogos, con las víctimas y con los mismos victimarios. Nosotros no vamos a juzgar a nadie, no es nuestra competencia, pero creemos que el venezolano necesita respuestas. Todo, por supuesto, basándonos siempre en la verdad. No quiero testimonios falsos, no quiero que alguien pueda decirme que estoy tergiversando una investigación, no quiero que se juegue con mentiras”, extiende el comunicador social.

Para materializar tal intención el equipo periodístico que lo respalda representa un pilar esencial. En pantalla, serán estos comunicadores quienes expondrán los casos al televidente, poniendo un énfasis riguroso en los detalles. “Esperamos hacer un trabajo responsable, acucioso, donde tendrá muchísimo peso comprobar la información. Aquí no habrá ficción de ningún tipo. El programa persigue ser un llamado a la reflexión en lo que se refiere al papel que jugamos como sociedad en este problema tan grave de inseguridad que estamos viviendo los venezolanos”, dice María Isoliett Iglesias, quien agrega que el tono positivo que busca imprimirle Luis Olavarrieta al espacio fue una de las razones que la animaron a aceptar la propuesta.

“Luis es muy entregado, muy responsable, y tiene claro lo que quiere con este proyecto: llevar un mensaje auténtico en cuanto al rescate de valores. Hacia eso siempre ha apuntado mi trabajo en prensa”, comenta Iglesias, coautora junto a Deivis Ramírez del libro Capítulo Final: el homicidio de Mónica Spear, un reportaje de largo aliento sobre el caso de la ex Miss Venezuela, asesinada junto a su esposo durante un asalto en la autopista Puerto Cabello-Valencia.

De su lado, Ramírez, cuya trayectoria se ha extendido por más de 10 años en la fuente de sucesos, insiste en la seriedad que prevalecerá al momento de conducir las averiguaciones de cualquiera de los hechos que se presentarán en cada emisión: “Para poder entregarle un tema al televidente primero lo estudiamos en profundidad, lo analizamos y, finalmente, lo organizamos. Creo que la palabra principal para definir a Rostros del crimen es respeto, llegaremos hasta la gente con esa premisa fundamental”.

Asimismo, Deivis concuerda con Isoliett en que el mensaje de cada episodio perseguirá ser constructivo, más allá de los eventos expuestos: “Además de recrear desde un punto de vista de la investigación cualquier hecho delictivo, lo que queremos, realmente, es convertirnos en una ventana para sembrar el tema de la prevención del delito, queremos representar una suerte de esperanza acerca de que las cosas sí pueden lograrse, que podemos cambiar al país y que todos tenemos que colaborar para que ocurra ese cambio. Por eso nos enfocamos en los valores familiares, en el respeto y en el derecho a la vida”.

Finalmente, Néstor Llabanero, quien tendrá la responsabilidad de conversar con los especialistas invitados -sociólogos, psiquiatras, criminólogos, juristas-, revela que el espacio debería ayudar a los venezolanos a responder algunas inquietudes: “Con el programa, como ciudadano y como profesional, he tratado de buscarle una explicación a lo que nos está pasando. Espero que lo que me ha sucedido, personalmente, que es encontrar respuestas ante la coyuntura de violencia que nos afecta, le suceda también a la audiencia. Que lo viva de esta misma manera que yo lo he vivido. Que la gente pueda entender cuál es el origen de todo esto, que aprenda qué puede hacer para resguardarse y para no salir más afectada de lo que ya está”.

Los Expedientes
Pensado como un proyecto que incluirá, en una primera temporada, 23 entregas, Rostros del crimen saldrá al aire el próximo miércoles, 26 de octubre, a las 7:00 pm.
El episodio inicial del programa estará dedicado al delito informático. “Es un tema muy actual. Las personas no tienen idea de cómo atacan los delincuentes y las bandas que se manejan en las redes. Se crean perfiles falsos en Facebook, en Instagram, para atraer a las víctimas. Acá se expondrá el caso, por ejemplo, de un muchacho a quien una mujer espectacular comenzó a seguir en Facebook. Más adelante, lo citó, y realmente se trataba de un grupo delictivo del 23 de Enero que terminó matándolo. Estuvieron siguiéndolo un tiempo para estudiar qué tenía, cómo eran sus movimientos. Estos delincuentes de los medios digitales se toman su tiempo para evaluar, no están apurados”, refiere Luis Olavarrieta.

Otro capítulo versará, adelanta el productor, “sobre unos niños maravillosos que nacieron en la violencia, que han vivido historias muy duras, a veces hasta han sido delincuentes, pero que salieron de eso. Uno de ellos llegó, incluso, a Harvard. Tenemos seis testimonios de diferentes barriadas caraqueñas. También habrá casos como el del psiquiatra Edmundo Chirinos. Este será más biográfico: ¿quién era Chirinos? Cómo se convirtió en ese personaje que terminó preso tras ser acusado por cometer un asesinato. En varios de estos casos se conocerán informaciones que no salieron nunca a la luz pública”.

Fuente: estampas.com

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